329 Anexos del PSOE. En la sede del Partido Comunista tuvimos una reunión con San- tiago Carrillo y Simón Sánchez Montero muy seria en la que se analizó la situación. Nos plantearon fórmulas como las que existían en Francia, donde había independientes integrados en el grupo comunista. Aunque no eran federalistas, planteaban el referéndum sobre la forma de Estado y dejaban claro que aceptarían el federalismo si es que era respaldado por la población. El mismo día comimos con Enrique Barón, del PSOE, con el que ya habíamos tenido algún desencuentro por su comportamiento con la FPS. Barón prácticamente sólo habló de que había puestos de trabajo para todos. A la vuelta personas como Cuartero, Marraco o Bada ya habían decidido apoyar la convergencia con el PSOE. Mientras tanto también se producían conversaciones con el PC de Aragón. Manteníamos la relación. También algunas personas apoyaron la formación de un PSUA, aunque finalmente se desbarató esta posibilidad. Mi postura siempre fue contraria a formar parte de estos partidos, ya que nos arriesgábamos a que nos dejaran colgados por intereses centralistas. Yo aspi- raba a que el PSA fuera un partido para Aragón y que mantuviera su sobera- nía. Me parecía muy mal la estrategia de cargarse por sistema el PSA recurriendo a todo tipo de herramientas, en aquellos momentos hubiera dejado la política por lo defraudado que me sentí. Existía una cruzada contra las personas que defendíamos la autogestión, la república o el federalismo. ¿ Cómo vio el segundo congreso del partido, en febrero de 1978, en el que ya se empiezan a sentar las bases de la unión con el PSOE? Ese congreso fue muy bueno, muy ideológico. Entonces había dejado la secretaría general y entró en mi lugar Santiago Marraco. En cuanto a la unión con el PSOE, se aprobó un documento que aseguraba la existencia de un partido socialista aragonés que funcionase con plena autonomía. Lo que pasa es que mientras se firmaba aquí, desde Madrid ya se guardaban las bazas para impedir que cristalizara, como ocurrió en otros muchos sitios. Si se hubiera aprobado el primer documento nadie hubiera dudado en entrar a formar parte de ese partido. — Inmediatamente después de este momento tan crítico el partido se reorganizará, aunque ya nada será igual. — El problema fue el fallo de los intelectuales universitarios, ya que la mayoría de ellos se dieron de baja, aunque algunos entrarían en el PSOE. Con el abandono de estas personas la capacidad para elaborar teoría quedó